Timidez, déficit de habilidades sociales

Las relaciones sociales juegan un papel decisivo en el desarrollo de la sociedad y también en el estado de bienestar del individuo, siendo un elemento clave en el proceso de maduración de la persona. Las consecuencias de las dificultades para relacionarnos socialmente pueden ser devastadoras pudiendo provocar inhibición social, aislamiento, inseguridad, ansiedad, depresión y baja autoestima.

¿CÓMO MEJORAR LA ASERTIVIDAD Y LAS HABILIDADES SOCIALES?

Algunos de los problemas más comunes que amenazan las relaciones Las dificultades para relacionarse con los demás pueden deberse a diferentes causas, siendo las más frecuentes:

  • Déficit de habilidades sociales y asertividad
  • La timidez o el temor a la evaluación negativa de los demás
  • La presencia de trastornos psicológicos, cuya sintomatología principal estriba en dificultades en el área social, cómo la fobia social o el trastorno de personalidad por evitación
  • La presencia de otros trastornos psicológicos o problemas emocionales cuyos síntomas afectan también al área social, tales cómo depresión, déficit de autoestima, algunos trastornos de personalidad, esquizofrenia, entre otros

Existe la creencia bastante generalizada de que las conductas sociales son innatas, así la simpatía o el éxito social se atribuyen con frecuencia al “carisma” o “a ser más lanzado” entendido cómo características que posee el individuo. Sin embargo, este tipo de creencias no se corresponden con la realidad ya que las conductas sociales y la asertividad se adquieren a través de la experiencia en un proceso de aprendizaje. Cuando practicamos determinadas habilidades sociales y obtenemos éxito social, tenderemos a utilizarlas en el futuro y adquiriremos más práctica en ellas.

Encontramos con frecuencia en la clínica, personas que han aprendido a comportarse de un modo agresivo o sumiso y estas conductas influyen notablemente en la calidad de sus relaciones sociales, en su autoestima y en el grado de satisfacción que obtienen. Presentan un déficit de asertividad por lo que no son capaces de defender sus derechos de una forma adecuada disminuyendo, de ese modo las probabilidades de conseguir éxito social.

Otras dificultades que experimenta la persona cómo la timidez o el temor a la evaluación negativa de los demás y la fobia social, pueden inhibir o limitar su intervención social al experimentar ansiedad, esto conducirá a medio y largo plazo a un déficit de habilidades sociales, al no tener oportunidad de experimentar conductas adecuadas, de practicarlas suficientemente y de que dichas conductas puedan obtener éxito social y reforzarse. Será necesario trabajar esos temores para favorecer que gradualmente la persona se atreva a exponerse a situaciones sociales. La superación del miedo, con frecuencia combinado con un entrenamiento en determinadas habilidades sociales, redundará en la puesta en práctica de conductas adecuadas que se verán reforzadas por los demás.

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